El Sínodo y el Jubileo de la Misericordia

ESCUDO EPISCOPAL SAIZ

Termina hoy sus trabajos en el Vaticano el Sínodo de los Obispos dedicado a estudiar el tema de la familia y su misión en la Iglesia y el mundo de hoy. N disponemos todavía de sus conclusiones. Ya tendremos ocasión  de comentarlas cuando se den a conocer. Pero deseo hablar del espíritu que ha reinado en sus deliberaciones. Y me parece que puedo afirmar que ha sido un espíritu de diálogo y de misericordia, es decir, de sintonía y de proximidad con las familias, en especial con las que han pasado o pasan por momentos de crisis y de dificultad.

En este sentido, diría que el Sínodo ha estado en sintonía con el Año Santo extraordinario convocado por el Papa y que tiene la misericordia en el centro. Su lema es “Seamos misericordiosos como el Padre”. Este Jubileo comenzará el próximo 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, y se cerrará el 20 de noviembre de 2016, fiesta de Cristo Rey del Universo. El Papa lo anunció el pasado 13 de marzo en la basílica de San Pedro. Aquel día se cumplía el segundo aniversario de su elección como sucesor de Pedro. Lo anunció en la homilía pronunciada en la celebración penitencial  con la cual dio inicio a la iniciativa “24 horas para el Señor”, promovida por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, organismo que dirige Monseñor Rino Fisichella, y al cual ha encargado el Papa la organización del Año Santo, en Roma y en la Iglesia universal.

En la homilía de aquel día el obispo de Roma se centró en el perdón, la misericordia de Dios y la acogida de la Iglesia a todos. ¿No ha sido precisamente esta la onda en que se ha movido el Sínodo que hoy acaba? Por eso he dicho que el Sínodo ha estado en sintonía con el ya cercano Jubileo. Recordemos las primeras palabras con las que el Papa anunciaba el Jubileo: “Queridos hermanos y hermanas, he pensado a menudo cómo la Iglesia puede poner más en evidencia su misión  de dar testimonio de la misericordia. Es un camino que se inicia con una conversión espiritual. Por esto, he decidido convocar un Jubileo extraordinario que coloque en el centro la misericordia de Dios. Será un Año Santo de la Misericordia, que queremos vivir a la luz de la palabra del Señor: sed misericordiosos como el Padre”.

Misericordia es seguramente una de las palabras más frecuentes en el vocabulario del Papa Francisco. Su lema como obispo es “miserando atque eligendo”, una expresión de San Beda el Venerable que, comentando la vocación de San Mateo, escribió que Jesús miró a Mateo, sentado en la mesa de los recaudadores de impuestos, odiados y considerados como pecadores públicos por el pueblo de la Palestina bíblica. Lo miró con amor misericordioso y lo eligió. El Santo Padre nos hace esta confidencia en la bula con la que convoca el Año Santo: “Siempre me ha cautivado esta expresión, tanto que quise hacerla mi propio lema”.

El Sínodo ha querido que cada persona se sienta mirada con amor por Cristo y elegida. Ahora sus trabajos quedan en manos del Papa. Pero podemos estar seguros que no desmentirán el espíritu del Jubileo.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa