La familia y la vivencia de la fe

En este domingo dentro de la octava de Navidad la Iglesia celebra la fiesta de la Sagrada Familia. Coincidiendo con este día se celebra también la Jornada por la Familia y la Vida. Este año tiene como lema “educar la fe en familia”, en sintonía con la celebración del Año de la Fe.

En las últimas cartas dominicales, siguiendo el reciente Sínodo de los Obispos, me he referido a la necesidad de comunicar el Evangelio al mundo de hoy, En la alocución del Ángelus del día 28 de octubre, el Santo Padre se hizo esta pregunta: “¿Qué cosas podemos decir al final de estas intensas jornadas de trabajo? Por mi parte, he escuchado y recogido muchos temas de reflexión y muchas propuestas que, con la ayuda de la Secretaría del Sínodo y de mis colaboradores intentaré ordenar  y elaborar para ofrecer a toda la Iglesia una síntesis orgánica e indicaciones coherentes. Desde ahora podemos decir que de este Sínodo sale reforzado el compromiso por la renovación espiritual de la misma Iglesia, para poder renovar espiritualmente el mundo secularizado; y esta renovación vendrá del redescubrimiento de Jesucristo, de su verdad y de su gracia, de su ‘rostro’, tan humano y al mismo tiempo tan divino, sobre el cual resplandece el misterio trascendente de Dios”.

He escogido esta cita porque me parece que nos ofrece una oportuna reflexión para la Jornada de la Familia y la Vida en el Año de la Fe. Se trata de la transmisión de la fe en el seno de la familia. Es este un punto neurálgico para el futuro de la fe, sobre  todo en los ambientes tan secularizados en los que nos movemos los cristianos de los países europeos.  

La familia cristiana, descrita por el Concilio Vaticano II como una “Iglesia doméstica”, es la primera escuela de la fe. No cedamos ante la secularización del clima familiar. No prescindamos de los signos cristianos en el hogar. No olvidemos aquellas plegarias sencillas que las madres y los padres han de enseñar a sus hijos y rezar con ellos. La fe que se ha vivido en las rodillas de las madres permanece como un poso en el alma para toda la vida.

En el Mensaje al Pueblo de Dios, aprobado por los miembros del Sínodo episcopal, se recuerda que la familia es el lugar natural de la evangelización y se insiste en que ha de ser sostenida por la Iglesia, la política y la sociedad. Dentro de la familia, el Mensaje resalta el papel especial de las mujeres.

Además de este Mensaje, el pasado Sínodo ha aprobado mediante votación y ha presentado al Papa 58 propuestas, que serán la base del documento que el Papa propondrá a toda la Iglesia. En una de estas propuestas, los padres sinodales recuerdan que la familia cristiana es una verdadera “Iglesia doméstica”y que es el primer agente para dar la vida y el amor, la transmisión de la fe y la formación de la persona según los valores del Evangelio”.

A través de esta carta, deseo dirigirme especialmente a las madres y a los padres de familia para pedirles que no descuiden la vivencia de la fe de sus hijos. También deseo expresar mi agradecimiento a los abuelos y abuelas por la tarea que llevan a cabo actualmente en la transmisión de la fe. Nos va mucho en ello, porque podemos decir que la evangelización del mundo ha de comenzar en la familia, porque en ella donde comienza la vivencia de la fe.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa