Los Derechos de la Infancia (24/11/2019)

Los Derechos de la Infancia (24/11/2019)

 

El pasado 20 de noviembre celebrábamos el Día Universal del Niño y los aniversarios de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos del Niño, que tuvo lugar en 1959 y de la Convención de los Derechos del Niño, que tuvo lugar en  1989. La Convención significó un avance importante al considerar a los niños y las niñas como sujetos activos con plenos derechos y al establecer una serie de derechos para ellos en todas partes, sin discriminación alguna. Se refieren a la vida, la salud y la educación;  a la plena participación en la vida familiar, cultural y social; a la protección frente a la violencia y la discriminación, frente a las influencias peligrosas, el maltrato y la explotación; también que sean escuchados.

 

Estos Derechos no son respetados en muchos lugares, y por eso es necesario continuar con la tarea de sensibilización y denuncia. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha denunciado que las violaciones de los derechos de la infancia han persistido y aumentado en el pasado año 2018. Según el director de programas de Emergencia de la Organización, Michel Fontaine, la comunidad internacional ha vuelto a fallar en la protección de los niños que viven en países en guerra y, lejos de mejorar, la situación ha empeorado.

 

En el informe sobre 2018 se denuncia la casi total impunidad de los delitos contra los menores de edad que viven en zonas afectadas por conflictos armados, en las que han continuado sufriendo niveles de violencia extremos. Los niños que viven en países en guerra han sido objetivo directo de ataques, han sido utilizados como escudos humanos, han sido asesinados, mutilados o reclutados para combatir; es el caso de Afganistán, Birmania, o Somalia. Por otra parte, las violaciones, el matrimonio forzoso y el secuestro se han convertido en prácticas habituales en los conflictos desde Siria a Yemen, pasando por República Democrática del Congo, Nigeria, Sudán del Sur o Myanmar.

 

Estos son los casos más sangrantes. Pero hay muchos casos más, de hambre, malnutrición, falta de escolarización, etc. Baste como resumen el dato de que en el mundo hay 1000 millones de niños y niñas que viven en situación de pobreza y que esta cifra supone casi la mitad de la población infantil mundial. También  en nuestro país existe la pobreza infantil; no hay más que leer los informes de Cáritas para comprobar los índices de pobreza infantil y de abandono escolar. Hay que reclamar incesantemente a la comunidad internacional y a las comunidades nacionales que no cesen en la lucha por garantizar a cada niño  todos y cada uno de sus derechos. Es un deber de justicia, y cada uno ha de preguntarse qué puede hacer y qué debe hacer, y después llevar a cabo su aportación.

 

Al hablar de los derechos de la infancia nos hemos de remontar al momento mismo de la concepción y referirnos al derecho a la vida, puesto que antes  del nacimiento el niño tiene necesidad de protección especial de hecho y de derecho. Después vendrá la comprensión y el amor de los padres, en el marco de la familia, para poder crecer con normalidad y coherencia, y más adelante, la escuela, la parroquia y todos los ámbitos que componen la sociedad, de tal modo que el niño se pueda desarrollar con salud y normalidad en el plano físico, intelectual, moral, espiritual y social, en condiciones de libertad y dignidad, tal como afirma el segundo principio de la Declaración de los Derechos del Niño.

 

Hoy celebramos la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo. Con esta celebración finaliza este Año Litúrgico. Aprovechemos estos días para reflexionar sobre estas realidades, que no están lejos de nosotros, que no nos pueden ser ajenas si de verdad creemos que estamos llamados a formar parte en la Iglesia, con la humanidad entera, una gran familia, la familia de los hijos de Dios.

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Bisbe de Terrassa